lunes, 1 de marzo de 2010

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Llegó de noche, como suelen hacer las pesadillas, recorrió sin prudencia los cimientos de todos y de todo, el pánico subió por las ciudades, acelerando los corazones y deteniendo el tiempo, más de dos minutos, dijeron, pero sabemos bien que fueron eras.
la tierra se hizo mar y la surfeamos como pudimos, temiendo y pensando "que termine, que termine de una vez por todas", y salió el sol, salió para mostrar lo impensable, la pesadilla no se había quedado en su reino nocturno, trepaba por la luz y se hacía carne, nuestras rodillas se doblaron, porque no era posible, porque no era justo, ni siquiera era injusto ni imposible, era el horror y era la tristeza, aún es la tristeza, pronto será la esperanza, siempre será la pesadilla.

El día 27 de febrero la noche devoró a mi país y lo escupió con fuerza a un día desolado.
El desastre no hace olvidar la soberbia, dicen que no necesitamos ayuda, dicen que estamos acostumbrados, dicen que nos hemos levantado de situaciones peores.
Las cifras, que alguna vez fueron conocidas como personas con historias, afectos y toda su belleza, siguen subiendo. Más personas que no aparecen, más que aparecen sin vida, más pueblos destruidos.
La noticia es que algunas construcciones jóvenes no han resistido como debieran, que las personas se sobreabastecen por efecto de una paranoia aún injustificada y se vuelven delincuentes sin a veces darse ni cuenta de la metamorfosis.
Hoy no se trata de criticar la falta de previsión, ni las mentiras, ni los juegos letales del poder. Hoy es sobre las personas.
Mi país en realidad no puede solo, no importa si la plata está o no, todo un país vivió el horror, horror que también quieren medir, casi fomentando el orgullo de vivir uno de los peores horrores de la historia de los horrores medibles.
Mi abrazo va para quienes perdieron a un ser amado, para quienes perdieron lo construido con el esfuerzo de una vida o de unos años, pero también va mi abrazo para quienes perdieron algo indefinible, no humano ni material, a quienes vivieron esta pesadilla de la que no podemos despertar solos.
Que a nuestros hermanos no los engañe la soberbia de nuestros gobernantes, somos un pueblo desorientado y en trauma, los necesitamos no tanto económica como moralmente, para recordarnos que hay puentes que ningún horror puede derribar, que somos personas y que podemos con la vida que continúa, porque somos la vida, todos juntos somos la vida.

Santiago de Chile, lunes 1° de marzo de 2010.

4 comentarios:

Marisa dijo...

Desde España, mucho ánimo para todos los chilenos. Espero que podáis despertar pronto de la pesadilla que estáis viviendo, y que tus escritos vuelvan a hablar de sueños y de Literatura.
Un fuerte abrazo.

Ergasto dijo...

Aunque las palabras no digan

Te abracé en la madrugada, temblaba yo más que la tierra
castañeaban mis dientes, el labio mudo
y fue el calor de tu susto
quién me dio un cerro amigo
corazón-montaña que lloró con nosotros
mojando fortalezas su lágrima de río
no cesaba su gesto
absorto y sorprendido
de nuestras manos juntas
trepando a la vida.

Y no te conocía, ni vos me conocías.

Ergasto.

Onalem! dijo...

¡Guau! Que bueno. Primera vez que leo algo así con respecto a lo sucedido ahí. Ahora entiendo el por qué del título.

Mis felicitaciones.

Nienna dijo...

Gracias por sus comentarios tanto en relación al texto como al evento que vivimos chilenos y chilenas. Somos un país dañado y ponerse de pie no basta.
Sabemos que nuestros amigos de otros países están ahí para nosotros y que no olvidarán a esta "larga y angosta faja de tierra" cuando los medios de desinformación decidan que finalmente dejamos de resultar interesantes.
Nuevamente muchas gracias.